
En esta era de videojuegos de violencia, masacres, sangre y perversión, muchos nos sentimos confortados al regresar al pasado y ver a Mario Bros saltando entre jardines coloridos, utilizando una flor como super poder y con la mente puesta en rescatar a su princesa. Mario Bros, un fontanero bajito, regordete y bigotudo, rompió con su torpes cualidades el modelo estandarizado de héroe. Menos mal existe la mente de Shigeru Miyamoto (Kioto, 1952), su creador, que entró a Nintendo en 1977 como uno más y dio vida al ícono máximo del ocio interactivo y de la sana bondad de los videojuegos.
Esta creación de hace más de 30 años, le valió recientemente a Shigeru Miyamoto el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Merecida distinción al hombre que también creó videojuegos como “The Legend of Zelda” y “Donkey Kong”, todos ellos muestra de que se puede divertir a grandes y chicos sin dosis de maldad. Miyamoto también es uno de los principales impulsores de la consola Nintendo Wii y es llamado el padre del videojuego moderno.
Los juegos de Miyamoto abogan por la justicia y se caracterizan por la falta de competitividad. Son más bien, ejemplo de asociaciones en pro de objetivos comunes (Mario, Donkey Kong y Zelda están rodeados de amigos o personajes que los ayudan para cumplir sus metas). Miyamoto tiene un solo objetivo con sus videojuegos y lo dice de esta manera: “quiero que sean capaces de ofrecer de manera continuada diversión y alegría a personas de todas las generaciones y en todo el mundo”.
Super Mario Bros salió el 13 de setiembre 1985, sin embargo, su primera aparición fue cuatro años antes como personaje extra en Donkey Kong. La saga de Mario, que revolucionó el mercado gracias al particular carácter de su personaje, ha vendido hasta hoy más de 275 millones de unidades.
Hoy, Miyamoto se desempeña como director administrativo general del Área de Entretenimiento, Análisis y Desarrollo de Nintendo. Su importancia en el sector es tal que el solo rumor de su jubilación hace caer en picada las acciones de la empresa japonesa.
La historia le da la razón hoy a Shigeru Miyamoto con este importante Premio Príncipe de Asturias, entregado por la corona española. Premio a la mente y al ingenio libres de maldad, sino en cambio, puestos en servicio del entretenimiento con valores, justicia y buen corazón.